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Miércoles, 11 de mayo de 2005

Percepciones alteradas de la realidad

Dice S que no entiende la facilidad que tengo para montarme películas a partir de la nada. Ya lo he dicho alguna vez, pero la pobre me conoció en un momento en el que las cosas me marchaban bien, yo estaba bastante feliz con mi vida (trabajo basura aparte), y me comportaba como una persona tranquila, sensata y equilibrada, que en alguna ocasión la ayudaba a centrarse cuando se le cruzaban los cables, y a ver sus problemas con perspectiva. Claro que eso es lo que pasa con los problemas ajenos, que siempre les vemos una solución mucho más obvia que a los propios.

S ha visto a "la chica nueva" (a partir de ahora LCN) un par de veces, y no le ve demasiado parecido con esa mujer increíblemente guapa, inteligente, experta y fascinante que ha enamorado por completo al que antes era mi chico en mi particular y masoquista visión de la historia. Con una parcialidad y una falta de objetividad que le agradezco de corazón, ha concedido que acaso tiene cierto atractivo "picassiano, a lo Rossy de Palma"; me ha contado que, según sus fuentes (no hay como tener una amiga cuya vocación frustrada es ser reportera del Tomate), sale con él como podría salir con otro, porque le vale cualquiera con tal de no estar sola; me ha explicado que a ella esa tía no le da buenas vibraciones, y ha vaticinado que la cosa no durará, porque no pegan ni con cola. Todo sazonado con un montón de "tú vales mucho más que ella", que son del todo inútiles, puesto que, a fin de cuentas, está con ella y no conmigo, y del todo absurdos, pues no hay personas que valgan más que otras, (si acaso personas que nosotros valoramos más o menos), pero que necesitaba que me dijeran a pesar de todo, porque bastantes verdades desagradables he afrontado últimamente, y es de agradecer algo de peloteo.

Con todo, el quid de la cuestión es que no tengo término medio: o me engaño durante meses convenciéndome de que la historia no ha terminado, de que todo es un paréntesis y las aguas volverán a su cauce en breve, o llego a la conclusión de que no recordará ni mi nombre ahora que tiene una chica nueva mucho mejor que yo (y dicha superioridad radica en unas piernas más largas y dos tallas menos de pantalón), con la que puede mantener una relación más adulta y madura que la que tenía conmigo (y tal madurez consiste en poder follar en una cama de un piso compartido, en vez de recurrir a coches, portales, playas o casas ajenas).

Por supuesto, ahora que S me ha contado que para LCN él sólo es un comodín, en mi cabeza se alternan dos finales alternativos de la misma historia, como si se tratara de los extras de un DVD: en uno, él pierde totalmente la cabeza por esa mujer que le da caña, y cuando algún compasivo amigo le sugiere volver con Cora, "que te quería y te trataba bien", él se niega a renunciar a la mujer que ama por vivir una plácida mentira; en otro, a medida que avanza su relación se da cuenta de que lo que hay entre ellos no es auténtico, ni especial, que no hay química, ni bromas privadas, ni amor, ni emoción, ni nada más allá de la seguridad de ir a dormir acompañado esa noche, y se da cuenta de que echa de menos vivir algo "de verdad", que es lo que tenía antes conmigo.

Lo puse en algún post de mi primer blog, y me reafirmo: las autoridades sanitarias deberían advertir de que un exceso de cine o televisión causa daños irremediables en nuestra percepción de la realidad.

Por: Cora . | General | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Yaaa pero ¿qué me dices del morbo de los portales, los coches o las casas prestadas? ;-)

Sólo quería sacarte una sonrisa Cora. Un beso

Su | 11-05-2005 16:53:52

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