Nunca podría escribir aquí si me supiera leída por amigos y parientes. Si lees esto y sospechas que nos conocemos personalmente, no me lo digas nunca...
Bitacoras:
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Domingo, 10 de julio de 2005
No hace mucho, quedé para salir de copas con una amiga a la que llevaba tiempo sin ver, y que acababa de sufrir un desengaño amoroso. Con unas copas encima le dije que, en mi opinión, su problema es que confunde atracción y amor. En cuanto nota química con una persona empieza a salir con ella, piensa que está enamorada y cuando la historia se termina se queda sin saber bién qué ha pasado. Así que le dije que, en vez de comenzar una relación nueva que sirva de bálsamo para sus heridas, probara a experimentar un poco. Que si aprende a distinguir la atracción pura y dura y a disfrutar de ella sin remordimentos, sólo iniciará una relación de pareja cuando de verdad le merezca la pena. Nada de novios comodín para no estar sola, ni novios balsámicos para curar heridas.
Sorprendentemente, me hizo caso. Y en menos de un mes ha cruzado barreras y probado cosas que yo, que al menos en teoría estoy abierta a todo, nunca he llevado más allá de la fantasía. Como dice el refrán, no hay mayor fanático que el nuevo converso.
Lo que me intriga del asunto es ver a alguien cambiar radicalmente, y en un período de tiempo realmente breve, su ideario y estilo de vida. ¿De verdad podemos ser quienes queramos? Abandonar el rol que hemos estado desempeñando durante buena parte de nuestra vida adulta, ¿es sólo cuestión de proponérselo? A lo largo de los años me he ido transformando, evolucionando. Mis gustos, mi forma de actuar y parte de mis ideas están en muchos aspectos a años luz de los que tenía a los 15 o 16 años. Y yo pensaba que, aunque la gente cambia, lo suele hacer poco a poco, en respuesta a las vivencias que va teniendo, la gente que va conociendo, sus lecturas, sus influencias. Me refiero a cambios profundos, reales. No a "paso de fashion victim a hippy chic porque está de moda, o mola más, o se han puesto de moda los quemadores de incienso".
Si nuestra forma de pensar, actuar o relacionarnos no ha dado un resultado satisfactorio, ¿podemos abandonar esa pauta y adoptar otra de forma voluntaria y consciente? ¿O sólo nos engañamos a nosotros mismos? ¿Y hasta dónde eso es evolucionar, y cuando pasamos a renegar de quiénes somos realmente?
Por: Cora . | General | Comentarios (3) | Referencias (0)
Supongo que el proceso es lo bastante lento como para que no nos demos cuenta.
Enhorabuena por el blog.
literatura canaria | 10-07-2005 22:39:23
El árbol que menos cuesta trasplantar es el que menos raíces tiene. Si ha cambiado tan rápido a una nueva filosofía es que anteriormente no tenía una bien definida. A mí me cuesta dar un cambio radical en el carácter, es más como tú has dicho, una evolución progresiva.
Los cambios en el carácter son como la naturaleza, evolutiva, aunque de vez en cuando en la propia naturaleza se da un cambio rápido, una mutación. ¿Habrá mutaciones en el carácter de la gente?
Andrés | 10-07-2005 23:36:24
Quizás es que la personalidad que nos aflora de repente y las actitudes que un buen día nos atrevemos a llevar a cabo, siempre han estado ahí latentes, demasiado reprimidas por nuestro yo moral como para salir.
Una vez te decides a dar el paso, te das cuenta que las cosas no estaban enterradas tan profundamente y que solo hacía falta un empujoncito para salir a flote.
Un beso Cora
Su | 11-07-2005 11:55:18