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nadie es perfecto

Miércoles, 03 de agosto de 2005

Así cualquiera

Solo, el protagonista de "Cuatro Amigos", explicaba en un pasaje de la novela que el rico prometido de su ex novia tenía menos mérito que él por haber conseguido seducirla. Porque con paseos en avioneta privada, románticas escapadas a París y visitas a las impresionantes propiedades familiares, cualquiera puede ser un conquistador. Que él había enamorado a Bárbara cuando ni siquiera tenía coche para llevarla y tenían que viajar en Metro, cuando llegaban justos a fin de mes y había que compartir pisos sin ascensor ni aire acondicionado.

Una de las razones por las que a veces doy la razón a mis compañeros de juergas de la universidad, y pienso que a veces soy como un hombrecito más, es que en esas películas y libros donde la protagonista deja a su chico, un tío currante y normal, por un hombre misterioso y elegante que le descubre un mundo nuevo, yo siempre me pongo de parte del novio abandonado. No entiendo esa versión del romanticismo en plan "la sonrisa de tu novia no tiene precio, para todo lo demás mastercard".

Me cuesta entenderlo cuando alguna de mis amigas se queja de su vida de pareja porque el sueldo de su novio no le da para irse a vivir juntos, o porque tiene un horario de mierda que no le permite pillarse vacaciones en verano como todo el mundo por lo que no pueden hacer una escapadita romántica. Y me dicen que eso no es lo que quieren en una relación. Aunque, bien pensado, no me cuesta entenderlo, porque durante toda la vida nos programan para asociar el amor y el romanticismo a actitudes más relacionadas con la solvencia económica que con las emociones. El albañil más enamorado del mundo dudosamente podrá permitirse llevar a su chica de vacaciones al Ritz de París en temporada alta, y algunas estrellas de cine no acertarán a recordar con cuantas mujeres habrán pasado una "inolvidable escapada romántica a la capital del amor", que dirían las revistas del corazón.

Tengo amigas que han salido con tíos forrados de pasta. Tíos que las llevaban a cenar a sitios donde a mis ligues y a mí nos mirarían con desprecio si osáramos cruzar el umbral de la puerta. Tíos que les pagaban el billete de avión en primera para que fueran a visitarles, si estaban en otra ciudad. Tíos que insistían en comprarles cualquier cosilla que admiraran en un escaparate. Y nunca las envidié, ni estando sola, ni mientras pagaba las copas a medias con cualquiera de mis novios. A lo mejor es porque, aunque fuera por casualidad (tampoco creo que los tíos con pasta sean mala gente por sistema), los novios forrados de mis amigas resultaron ser bastante capullos.

Y vaya por delante que no tengo ninguna manía especial a la gente con dinero. Y que tampoco me parece mal que, si uno se lo puede permitir, se dé ciertos caprichos. (Si yo estuviera podrida de pelas, me pasaría la vida viajando). Y vale también que habrá gente con mucho dinero a quien no se le pase por la cabeza invertirlo en tener un detalle con su pareja.

Pero en el fondo yo pienso como Solo, y creo que tiene más mérito que te seduzcan sin la baza de esos recursos. Al fin y al cabo, ligar contando con el apoyo de un restaurante de cinco tenedores, una serenata de la filarmónica y un vuelo a Venecia es un poco como ganar una carrera dopado.


Por: Cora . | General | Comentarios (6) | Referencias (0)

Comentarios

Ay Cora!! Me has robado el tema jajaja. Mira, un día de estos iba a regañaros a Su a ti porque las dos habéis hablado de ese libro. Antes de irme de vacaciones lo cogí de la biblioteca, y me lo leí en dos días. Me encantó. Digo que os iba a matar por no haberme dicho con más énfasis todo lo que me gustaría...

El primer párrafo lo he copiado enterito esta tarde en un cuaderno, porque me encantó su forma de enamorarla “abrazados en el metro, a la misma distancia y no volando”.

Con respecto a lo que dices... soy de la misma opinión que tú, que con dinero es muy fácil enamorar, pero a mi eso no me convence. Me acuerdo perfectamente de los intentos de Sam al principio de la relación por conquistarme con regalos o siendo... excesivamente generoso. A mi me ha gustado siempre todo lo contrario, porque lo que me interesa es estar con esa persona. No te niego que el dinero ayude, pero yo doy prioridad a otras cosas. Fíjate, volando seguro que no podrían abrazarse.

Un beso.

kamala | 04-08-2005 01:01:29

Pues yo lo siento mucho pero no estoy de acuerdo con vosotras.

En el amor no puede existir el mérito, ni tampoco la compasión. Por esa regla de tres, algún novio anterior a SOLO tendría más mérito que él, habiéndola enamorado como él...pero siendo feo o más feo que él, por ejemplo. O inmigrante (tendría que modular la intersección de culturas). O cojo.

Es decir, si es por méritos, puede que las quejas de Solo llegaran a volverse contra él y resultar que podría no ser el primero, en una teórica lista de candidatos por merecimiento.

Y con respecto a ella, a la chica en cuestión, aunque no tan tajantemente, sigo estando en desacuerdo: el amor no tiene por qué ser el eje sobre el que gira la existencia, sino que cada uno elije sus motivaciones.

Ella llega al mundo, nadie le preguntó si quería nacer, y se encuentra lo que se encuentra y decide qué quiere o a qué aspira y de qué tópicos prescindirá y a qué moral ha de acogerse.

¿Por qué va a renunciar a su posible sueño de opulencia, presentándosele la oportunidad? ¿porque si lo hace dañará a Solo? Todos la juzgaríamos sin piedad (no he leído el libro, no sé si deja a uno por el otro) pero, insisto, en el amor no puede haber compasión. Si hay algo que le atrae más que el amor de uno y es la opulencia del otro, lo peor que podría hacer es sacrificar una decisión en virtud de un tópico (el amor romántico y puro (y merecido)) que no le convence (porque si le convenciera, no habría lugar a dilema).

"Quiéreme a mí, que me lo merezco más" es como decir "quiéreme a mí, que te quiero más". Pues no, muchacho. Aquí también es fundamental lo que quiera ella.

Y que los ricos esos sean capullos es, por supuesto, circunstancial. Además es mucho más fácil ser un capullo cuando tienes 1.000 millones, tampoco nos engañemos, no lo estoy justificando, sólo estoy señalando que no es algo que me sorprenda e incluso me parece lógico ¿o nos hemos olvidado de las debilidades humanas?.

Sin embargo, también conozco muchos albañiles (por poner un ejemplo) que son unos auténticos capullos. Y si fueran ricos, serían unos cabrones temibles, de hecho.

:D

monocamy | 04-08-2005 03:43:34

Estoy de acuerdo en eso de que el romanticismo de las mujeres se basa mucho en la solvencia económica. Supongo que si estás con alguien es porque le quieres, y no te detienes a pensar si deberías dejarle porque el horario no te permite hacer una escapadita romántica. Creo que las películas hacen más mal que bien a los hombres... sobre todo a los hombres como yo, que no tenemos miles de euros para derrochar.

Soy nuevo en tu bitácora. Me quedaré por aquí si me dejas :)

El Desviado | 04-08-2005 11:52:54

Pues yo tengo que discrepar porque conozco albañiles que ganan infinitamente más que muchos profesores universitarios... y peor: que muchos médicos!

Audrey | 04-08-2005 16:30:58

Se me olvidó decirte que te he enlazado en mi bitácora. Felicidades por la tuya

El Desviado | 04-08-2005 18:42:35

Estoy de acuerdo con Solo en que es mucho más fácil deslumbrar a ciertas mujeres si estás forrado de pasta. Es más fácil "enamorar" a cierto tipo de mujeres con regalos caros y con viajes que con sonrisas y detalles.

Conmigo desde luego no funciona porque me siento incómoda cuando tratan de comprarme y porque soy de esas gilipollas a las que les hace más ilusión un libro subrayado y con anotaciones que un anillo de cristal de no se qué.

Un beso Cora

Su | 05-08-2005 12:37:46

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