Nunca podría escribir aquí si me supiera leída por amigos y parientes. Si lees esto y sospechas que nos conocemos personalmente, no me lo digas nunca...
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Lunes, 08 de agosto de 2005
Ayer por la noche me fui a cenar a casa de Sn, que celebraba su cumpleaños. Ni ella, ni V ni otra amiga que estaba invitada quisieron salir después de la cena, así que, ya que todas se iban a casita a dormir, llamé a S para quedar con ella y un par de amigos más. V vive en un pueblo a un par de kilómetros de nuestra ciudad y tenía que volver en coche, así que le pedí que me acercara a la parada de taxis más cercana. (Sn vive muy lejos de la zona de bares, y ya era bastante tarde).
-Oye, ¿y si llamas a teletaxi y que te manden uno aquí?
Cuando me salen con una cosa de estas dejo de sentirme culpable por compararlas con mis amigas de la facultad y pensar que no están al mismo nivel. Puedo despertar a M, o a E, en mitad de la noche porque me he enterado de que mi ex tiene novia, pero a V ni siquiera le puedo pedir que se desvíe diez metros de su ruta acostumbrada en coche para no tener que bajar yo sola a las dos de la madrugada por un callejón desierto. Me encanta.
Sé que no es tanto maldad o egoísmo como comodidad. V es de esas personas que no aceptan los cambios. Si ya tenía asimilado que se iría de casa de Sn a su casa a determinada hora, y por determinada ruta, si le obligas a alterar sus planes se le cae el mundo encima. Si a las nueve de la noche de un sábado se te ocurre que te apetece salir y la llamas para que se apunte, se negará porque ya se ha hecho a la idea de quedarse en casa y se ha puesto el pijama. La opción de cambiar de planes, vestirse y bajar sin tenerlo previsto desde las tres de la tarde es demasiado descabellada para llegar a considerarla siquiera.
Así que al final yo, que estoy más acostumbrada a cambiar de rumbo sobre la marcha, acabo cediendo y adaptándome a ellas. Y para quedar con ella me toca subir doscientos metros de cuesta hasta llegar a un cruce que le queda de camino con el coche para ir hacia el centro, porque recogerme cerca de mi casa implica dar un rodeo. Y cuando vamos al cine, sé que me toca a mí ir a por las entradas, porque para algo los cines están en mi ciudad y no en su pueblo (aunque ella en coche llegue en diez minutos, y yo tenga que caminar media hora o esperar veinte minutos por el bus porque vivo a tomar por culo del centro comercial). Y cuando intento convencerla para que deje el coche en casa, salga una noche en condiciones y vuelva en taxi, dice que no está para gastar dinero de esa manera. No entiende, eso sí, que yo nunca me vaya de vacaciones con ellas porque un viaje a Canarias contratado por agencia con vuelo sin oferta y hotel de cuatro estrellas se sale de mi presupuesto. Y mucho menos comprende que en diciembre sea incapaz de asegurarle al cien por cien si en el puente del 1 de Mayo estaré disponible para organizar un viaje a algún sitio.
Sé que no lo hace por mal; simplemente, no comparte mis necesidades porque las suyas son radicalmente distintas. Ella aspira a mantener su vida apacible, tranquila y sin sobresaltos, y huye de la gente que pueda alterar sus esquemas y sus rutinas. Y yo necesito complicarme la vida. Necesito emoción, acontecimientos, y necesito gente capaz de ir conmigo hasta el fin del mundo. O, por lo menos, hasta una puta parada de taxis.
Por: Cora . | General | Comentarios (4) | Referencias (0)
"Detalles" de esos son los que nos hacen echar de menos otras personas; y luego ponernos de mala leche pensando como demonios se puede ser tan cuadriculado y tan poco... (no encuentro palabra).
Yo también conozco gente así, antes no tenía coche y creía que quizás fuese un coñazo tremendo ir dando rodeos por la ciudad para ir a recoger a la gente, pero ahora que lo tengo, si quedo con mis amigas no me importa en absoluto ir hasta el centro para recoger a una y luego pasar por no se dónde para recoger a la otra. Lo que no me parece normal es hacerlas caminar a ellas la hostia de camino, pudiendo llgar yo en cinco minutillos....
En fin Cora, paciencia y mucho buen humor. Un abrazo fuerte, y si algún día te quedas colgada por Asturias, ni se te ocurra llamar a radio taxi ¿eh? que pa eso estoy yo ;-)
Su | 08-08-2005 17:41:27
Sí hombre, la Su pilotando con su rodilla peligrosa. Ah bueno, que dices que te gustan las emociones... tonses sí.
xDDD
Yo es que soy tú y no voy. Vaya, tengo que importar lo mínimo para que vengan a buscarme, si es necesario no? si soy tan prescindible pues para qué...
Aunque reconozco que yo soy de los que malacostumbran a al gente, porque yo siempre llevaba a todos mis amigos a sus casas. :P
me encanta conducir
xD
monocamy | 08-08-2005 18:34:13
Por posts como este fue por lo que decidí venir a verte siempre.
Te entiendo perfectamente por que a mi me pasa lo mismo. Mis amigos, nunca tienen consideración conmigo en ese aspecto.
No sé, creo que nos toca paciencia, porque en el amor, en la amistad y en general, en nuestras relaciones, siempre es un dar y tomar. A veces ganamos y otras perdemos, pero lo que cuentas hoy, sé que JODE.
Un beso.
kamala | 09-08-2005 01:17:03
A mí depende de la persona a la que tenga que recoger si lo hago de buena gana o no. Porque los hay que por no andar cien míseros metros son capaces de hacerte dar un rodeo de quinientos, lleno de esos badenes que hay ahora que parecen barricadas. La comodidad no siempre debería ser propiedad de uno solo. Supongo que la turnicidad, o al menos saber si la persona merece la pena debería zanjar el asunto.
Me sigue encantando tu blog. Te tengo fichada.
Besos
El Desviado | 10-08-2005 11:33:06