Nunca podría escribir aquí si me supiera leída por amigos y parientes. Si lees esto y sospechas que nos conocemos personalmente, no me lo digas nunca...
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Viernes, 12 de agosto de 2005
Me cuenta una de mis amigas comunes con D que el fin de semana pasado, camino de la discoteca que sigue abierta cuando el resto de los bares han cerrado, los chicos tuvieron un arranque de confidencias nocturnas etílicas y se dedicaron a poner de vuelta y media a La Chica Nueva.
Ironías de la vida, la chica guapísima, fascinante y seductora que me daba quince mil vueltas y por la que todos le daban palmaditas en la espalda -joder, campeón, vaya tía te has levantado, cómo ha subido el nivel- en mis fantasías masoquistas, vendría a ser, si las descripciones de sus colegas le hacen justicia, una mezcla entre una conocida mía, que siempre necesitaba tener novio para que le pagara las copas (palabras textuales suyas, no es que yo sea una bruja), y Bea, la legionaria de Gran Hermano. No sé si alegrarme por no tener que oir a nadie decir que "por fin D ha encontrado una tía perfecta para él", o indignarme porque prefiera a una tía tan chunga antes que a mí.
Mi amiga, la que me pasó la información, ha pasado por algo similar con dos o tres de sus ex (ya decía Sabina que todos los finales son el mismo repetido), y dice que después de eso viene lo realmente gratificante: verles llorar.
-No me haría especial gracia verle llorando por lo pillado que se ha quedado por esa cabrona que le ha hecho polvo, y ser yo la buena chica que le trató tan bien pero a la que dejó, qué quieres que te diga.-objeté
-Que va, tonta, si no lloran por la tía esa. Lloran por ti. Y te llaman diciendo que se han dado cuenta de lo que tenían contigo, y de lo felices que érais y de lo mucho que te quiere. ¡Sienta de puta madre!
La frase se me quedó dando vueltas en la cabeza. ¿Realmente me sentaría de puta madre? Bien, me imagino que es un bálsamo para un amor propio dañado que aquel te hizo sentir menos querida, o menos deseada, vuelva con el rabo entre las piernas admitiendo que fue un idiota. Por no hablar de ese placer incomparable que te produce tener la razón. Al final resultaría que, cuando aburrías a todas tus amigas con eso de "algún día se dará cuenta de lo que ha dejado escapar", no eras una despechada patética y obsesiva, sino una mujer con visión de futuro.
Pero no sé hasta qué punto podría creer que me echa de menos a mí, y no simplemente una buena relación. Y si le diera otra oportunidad, no sé si podría disfrutarla realmente, o si estaría temiendo que sólo estuviera recomponiendo su autoestima, y que volviera a desilusionarse y a perseguir a otra buenorra desequilibrada en cuanto se le borrara el recuerdo de los malos tiempos.
Y si me mantuviera digna, y le dijera que ya ha perdido su tren, porque una tiene su orgullo, y con un ex jamás de los jamases, y porque por quién me ha tomado él para creer que voy a volver en cuanto chasquee los dedos, no sé si me sentiría satisfecha de mí misma por demostrar que a mí no me torea nadie, o gilipollas perdida por decir que no a lo que tanto esperaba.
De todas formas, este aspecto puramente práctico no es el que más me preocupa, porque me conozco, y sé que al final acabaría tomando una decisión, seguiría mi instinto y afrontaría las consecuencias. Y porque, las cosas como son, a día de hoy veo muy improbable que esa llamada llegue a efectuarse. El hecho de que todos los que le rodean consideren a esa tía una impresentable no implica que él se haya dado cuenta también. Prueba de ello es que en casi todas las familias que conozco, incluída la propia, hay por lo menos un cuñado insoportable, un tío político al que todos evitan, pero que ahí sigue, casado con tu hermana o tía sin dejarse tentar por la ley del divorcio express. (¿dónde está esa desintegración de la familia de la que tanto habla la Iglesia cuando una la necesita?).
Lo que me preocupa es que se supone que, si quieres a alguien de verdad, deseas su felicidad. Y que si eres una buena persona, desearás de corazón que esa persona viva feliz y consiga lo que desea, aun cuando lo que desea es una vida en común al lado de alguien que no eres tú. Lo contrario se supone que no es amor, que son sentimientos de propiedad, o egoísmo, o obsesión, o yo que sé qué.
Por otra parte, no puedo negar mi lado oscuro, irracional o egoísta sólo porque quede políticamente incorrecto. No puedo obligarme a sentir las cosas de una forma determinada porque eso es lo que hay que hacer. No voy a ir de buena samaritana y desearle felicidad eterna al lado de otra que no soy yo. No puedo alegrarme por él cuando lo siento tanto por mí. Sonará egoísta, pero es parte de la naturaleza humana.
Del mismo modo, aunque de puertas para afuera no tengo nada contra su novia, nunca la he criticado delante de nadie (sería difícil puesto que apenas la vi una vez durante media hora escasa), y antes me dejo torturar que montar un numerito bochornoso de esos de adolescentes en celo peleando por un tío (guarra, tú me lo quitaste, te vas a enterar, y todo el repertorio), he de reconocer que desde que descubrí quién era sentí por ella una antipatía instantánea.
Y eso que mi lado racional sigue procesando con normalidad, y asume que ella no tiene la culpa de que me haya dejado (en primer lugar, porque lo suyo empezó bastante después de la ruptura, y en segundo, porque aun en caso de que me hubiera dejado por ella, era él quien tenía algo conmigo: ella no debe fidelidad, ni lealtad ni nada similar a una perfecta desconocida). Pero debajo subyace un lado mucho más emocional, más visceral, más infantil e incorrecto pero también más sincero, que dice que tengo derecho a que esa tía me caiga gorda, aunque sea sólo por manía asociativa. (del mismo modo que odio un bar de mi ciudad porque me recuerda a unos amigos que me traicionaron, o que le tengo fobia a la ginebra Bombay porque la asocio a una de las pocas personas que he llegado a odiar de verdad en mi vida, y otras tantas gilipolleces similares).
En ese sentido, hasta deseo que los amigos de D no hayan exagerado, y que la tía sea realmente insufrible. Para poder cogerle manía por motivos políticamente correctos.
Por: Cora . | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
No sé por qué me da a mí que a ti tu exnovio sigue ocupando una parte en tu corazón, y no precisamente sólo de cariño... Me dirás lo que quieras, pero aún sientes algo por él, y aunque la razón te diga que no es posible, no puedes cambiar ese sentimiento. Lo mejor para estas cosas es distanciarse de todo ello, con canteo o sin él, sea políticamente correcto o incorrecto. Ya sabes que para dejar de quemarte hay que alejarse del fuego. Besos
El Desviado | 13-08-2005 03:08:25
No sólo lo que te dice desviado. Además, resulta sorprendente que no te dés cuenta de que la mejor manera de llamar su atanción es pasando completamente de él y que te vea absolutamente dichosa.
Si así no le mueves, considéralo perdido. Perdéis demasiado tiempo gestionando energía negativa, a mi entender, claro.
:)
suerte :***
monocamy | 14-08-2005 17:06:33