Nunca podría escribir aquí si me supiera leída por amigos y parientes. Si lees esto y sospechas que nos conocemos personalmente, no me lo digas nunca...
Bitacoras:
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Lunes, 03 de octubre de 2005
A pesar de los prejuicios que tenía contra esa serie cuando dos de mis amigos se engancharon-pensaba que sólo eran cuatro pijas hablando de bolsos y tíos, y para eso ya tuve bastante con hacer BUP en una clase de niñas bien-cuando por fin me decidí a verla me enganché rápidamente a "Sexo en Nueva York".
Cotilleando por Internet y hablando con conocidos veo que hay opiniones para todos los gustos, desde alabanzas de fans incondicionales a condenas viscerales. Pero me llama la atención que, cuando es un hombre el que pone a caldo la serie, suele ser porque le parece ridículo o censurable que las protagonistas "se pasan el día hablando de a cuántos tíos se han follado", o "utilizan a los hombres: se los tiran y luego pasan de ellos, todos tienen algún defecto". Más de uno se siente ofendido porque los personajes masculinos son burdas caricaturas de los hombres, siempre en una posición secundaria con respecto a las mujeres.
Cuando leo o escucho estos argumentos no puedo evitar acordarme de uno de los momentos gloriosos de "Full Monty": cuando los protagonistas, que llevan ya un tiempo preparando su espectáculo de striptease, se acojonan al caer en la cuenta de que las mujeres los van a observar, juzgar y criticar del mismo modo que los hombres hacen con ellas.
Y es que, aunque es cierto que Carrie y sus amigas llevan un estilo de vida demasiado ideal para ser un reflejo de la vida de las mujeres reales, podríamos decir lo mismo prácticamente de cualquier serie: Yo no conozco ningún hospital público donde los pacientes sean ingresados, diagnosticados y operados con tanta rapidez como en "Hospital Central"; en ninguno de los medios donde he trabajado había el buen rollito y las pasiones desatadas que se veían en la redacción de "Periodistas"; no conozco demasiadas madres de dos hijas adolescentes que conserven la figura de Belén Rueda en "Los Serrano", ni ninguna familia donde todas las discusiones con los hijos se resuelvan con diálogo y un abrazo final, como en la inmensa mayoría de las teleseries familiares.
Tampoco creo que el problema sea que los personajes son arquetípicos: Casi todas las series, por no decir todas, que se me vienen a la mente, presentan a un grupo de personajes de personalidades muy diferenciadas entre sí con alguna característica destacada. Friends (la excéntrica, el gracioso, la neurótica, la pija mona, el guapo tonto, el sabelotodo inexperto), Siete Vidas (la vieja batallitas, el guaperas con mucho morro, la chica mona, el calzonazos, el machista), Los Simspon (el padre borrachín de pocas luces, la madre conservadora y algo frustrada, el hijo gamberro, la hija incomprendida), y así hasta el infinito. Otra cosa es que los guionistas sepan crear unos personajes creíbles y complejos con una personalidad definida más allá de esos rasgos defintorios.
De modo que pienso que, a fin de cuentas, el gran problema que tienen ciertos hombres con "Sexo en Nueva York" (ojo, sólo algunos, por suerte) es que tira por tierra lo que, hasta hace poco, era un principio tan irrevocable como la ley de la gravedad: generaciones de hombres se han educado en la idea de que, a partir de cierta edad, cualquier mujer soltera estará dispuesta a aceptar cualquier tipo de defecto o comportamiento por su parte con tal de mantenerlos a su lado. Las chicas de "Sexo en Nueva York" buscan el amor (la serie tampoco es tan transgresora, a fin de cuentas, como para defender opciones tan válidas como la pareja abierta o la soltería voluntariamente elegida) pero no se conforman con cualquier cosa ni se quedan en casa esperando al príncipe azul. Toman decisiones, muchas veces equivocadas, que en ocasiones las llevan a situaciones francamente ridículas, pero siguen adelante.
Aunque convenientemente exageradas (como toda ficción), las conversaciones que mantienen Carrie y sus amigas las podemos encontrar en cualquier grupo de amigas de cierto nivel cultural. Y los comportamientos y formas de pensar de las cuatro protagonistas son fácilmente identificables a pie de calle. ¿Quién no conoce a una Charlotte, que tiene como objetivo casarse y formar una familia y cree en la eficacia de normas de oro al estilo de "hazte la difícil y no te vayas a la cama la primera noche?¿Cuántas mujeres hay que, como Carrie, tienen un "Mister Big", un gran amor que nunca acaba de asentarse, pero que tampoco se va del todo? ¿A cuántas les jode tantísimo como a Miranda que, a pesar de demostrar que puede con todo (sacarse una carrera, llevar una casa, destacar en el trabajo) haya gente que la crea digna de lástima por no tener un hombre al lado? Y sinceramente...¿quién no ha deseado alguna vez ser como Samantha?
"Sexo en Nueva York" puede gustar o no gustar, como cualquier serie. Pero creo que el motivo por el que ha levantado críticas tan furibundas es que demuestra algo que a mucha gente no acaba de sentarle bien: que hoy en día, el sexo, la experimentación, y la posibilidad de seleccionar y de rechazar lo que no nos convence no es exclusiva del sexo masculino.
Por: Cora . | claqueta y papel | Comentarios (2) | Referencias (0)
A mí me gusta mucho la serie y los diálogos no son tan míticos como dices. Es obvio que, al tratarse de una serie, están elaborados y todas las réplicas y contrarréplicas tienen a ser ingeniosas, pero las chicas sí que hablan así entre ellas. Y a mí me ha tocado escucharlo.
Y de la imagen que deja la serie de nosotros no me sorprendo en absoluto. Recuerda que vivo en españa. De hecho, creo que son benevolentes.
xDDD
monocamy | 04-10-2005 03:14:02
audrey | 04-10-2005 19:18:49