Nunca podría escribir aquí si me supiera leída por amigos y parientes. Si lees esto y sospechas que nos conocemos personalmente, no me lo digas nunca...
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Martes, 04 de octubre de 2005
El sábado por la noche salí enfadada con el mundo. Una persona sensata me hubiera dicho que, para salir con un humor de perros, me vendría mejor quedarme en casita con una peli un paquete de palomitas para microondas, pero últimamente padezco insomnio, y no me habría ayudado demasiado quedarme dando vueltas en casa como un león enjaulado, rumiando mi amargura. Además, confiaba en que las cosas se alegraran de algún modo (ya dije que, con tan estupenda perspectiva, los cambios sólo pueden ir a mejor), ya que existe una ley universal que dice que las veladas que generan gran expectación suelen decepcionarte, y que las más inolvidables suelen ser aquellas de las que no esperabas gran cosa.
Por decir algo bueno de la noche, adelantaré que al final no tuve que ver a D y su chica en plan tortolitos. Claro que, por otra parte, cuando llevaba ya dos o tres horas de bares haciendo de sujetavelas y conociendo al chico de mi amiga, lo más seguro es que si me los hubiera encontrado, en vez de echarme a llorar les habría pedido asilo político.
He de admitir, siendo justos, que aquella noche yo estaba de no. Y que cuando estoy de no, mi tendencia natural a juzgar al prójimo se desborda a lo bestia, y me vuelvo feroz e intransigente cual jurado de OT evaluando a la Idaira. (¿soy la única que sospecha que la polémica de la triunfita la han montado aposta para resucitar un programa que estaba prácticamente muerto?). Y reconozco también que uno de mis grandes defectos es que a veces olvido que no todo el mundo quiere, busca o necesita lo mismo que yo. Que el tío que para mí es estupendo a otra le puede ser indiferente, y que el tío que para mí es un capullo puede ser el hombre ideal de alguna de mis amigas.
A lo mejor, un día que bajara de buen humor, el hecho de que se pusiera a bailar la lambada en medio de un bareto de litros , mezclando el estilo Leonardo Dantés con el estilo "metro de tokio" (o, como diría mi amigo L, arrimando la patata y frotándose contra la espalda de mi amiga mientras charlábamos), habría despertado más mi hilaridad que ese sentimiento de vergüenza ajena que creía tener erradicado desde que, en las novatadas de la residencia universitaria, tuve que pasearme por el centro de la ciudad con la cara pintarrajeada y vestida con bolsas de basura.
Pero con el estupendo humor que yo tenía ese día, y un comienzo tan prometedor, estaba claro que aquella no iba a ser la noche de mi vida. Gracias a Dios, a pesar de soltar innumerables pullas acerca de los baretos a los que íbamos las jovencitas de hoy en día, al final se avino a pasar la noche en los bares por donde salíamos, no en vano había sido él quien se empeñó en acoplarse a nuestro plan.
En vista de que S me había dicho que se marchaba pronto para casa, decidí enviarle un sms, o más bien un SOS, a A, y resultó que no había salido. Así que cuando a última hora de la noche propusieron acabar en el bar donde terminan siempre D y compañía, no opuse resistencia. Con un poco de suerte su chica tampoco habría salido esa noche, o, si hubiera bajado, ya se habrían marchado juntitos y sólo quedarían el resto de los colegas, que si le profesan tanta simpatía como aseguran mis fuentes, tras una noche con ella estarían encantados de verme a mí. (Deducción muy lógica considerando que yo a esas alturas de la noche, más que a mi propio ex, echaba de menos a los ex de mi amiga...).
Aunque parece ser que mi amiga, que estaba acostumbrada a salir con chicos que compartían sus aficiones y estilo de vida, tampoco asimiló demasiado bien que éste despreciara, o acatara con mucha condescendencia, sus gustos y preferencias, y no se la ve muy entusiasmada con la idea de traérselo de nuevo de bares, así que me a lo mejor me quedo con la duda de saber si, en caso de encontrarnos un día en que yo esté en mayor armonía con el universo, me causaría mejor impresión.
De todas formas, como chica prevenida vale por dos, me estoy planteando volver a mis tiempos del irc y abrir un nuevo canal de chat, donde todos aquellos y aquellas que pasemos interminables noches de sábado ejerciendo de sujetavelas podamos conocer a gente de nuestra ciudad en la misma situación, para ampliar nuestros círculos y ayudarnos a soportar la pesada carga. Que no hay que dejar nada al azar.
Por: Cora . | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Estoy haciendo un abecedario simbólico. Porque con tanta A, D, S... o me organizo o no consigo completar tu árbol amigológico :PP
por cierto... ¿tus tiempos de irc? uy uy... ahí hay mucho post latente, jejeje
DESEMBUCHAAAAAAAAAAAA!! cuéntamelo tó.
:PPP
monocamy | 05-10-2005 13:23:52