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nadie es perfecto

Miércoles, 05 de octubre de 2005

Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo

Ya hace un año. En realidad ya hace un año y un día puesto que pasa de las doce de la noche y oficialmente ya es día cinco, pero para mí el día no acaba hasta que me duermo, y en aquella ocasión tardé más de una noche en dormir.

El sábado anterior, por la noche, me había largado del último bar sin avisar, después de que el dejara una conversación a medias. Odio que la gente haga lo que yo espero que haga y, días después, cuando yo ya me he olvidado, en medio de otra discusión, me eche en cara que "aquella vez tú te empeñaste y yo no quería". Me llamó cuando yo estaba llegando a la parada de taxis, y yo esperaba que viniera corriendo a buscarme, pero no lo hizo.

Dejé pasar todo el domingo, y el lunes le mandé un mensaje diciéndole que me gustaría quedar, que me había quedado intranquila tras la discusión. Me contestó para fijar fecha y lugar, y me quedé más tranquila. Sabía que estábamos pasando una época delicada, pero pensaba que era un bache, que lo superaríamos. Llevábamos demasiados meses siendo la pareja perfecta, los que nunca discutían, los que siempre estaban felices, los que se lo pasaban genial juntos, tanto a solas como con el resto del grupo. A veces hasta tenía miedo porque tanta felicidad me parecía antinatural. No me preocupé de verdad hasta que, al llegar a nuestro bar de siempre, fui a darle un beso en los labios y él se adelantó y me besó en la mejilla.

Cuando tuve presencia de ánimo para rebobinar la escena, algún tiempo después, me di cuenta de que su intención era utilizar lo del sábado. Y de que había forzado la máquina adrede para obligarme a dar el paso a mí. Pero cuando encaré el asunto de frente, en vez de entrar en juegos de recriminaciones, me dijo que yo no tenía la culpa de nada, que era todo por su culpa. Hasta entonces pensaba que sólo era una discusión, pero ahí lo supe.

-Eso de "no es por ti, soy yo" es una de las excusas más clásicas -acerté a decir, y creo que ya me empezaba a temblar la voz.
-Puede, pero es la verdad.

Pagamos sin terminarnos siquiera las consumiciones, y salimos por la puerta de atrás del bar. Había un pequeño callejón, donde muchas veces nos sacábamos las cervezas cuando íbamos al bar con todo el grupo, los fines de semana, y dentro estaba atiborrado. Cuando empezó a decir que últimamente no se sentía a gusto, que ya no era lo mismo, es extraño, pero fue como si no lo estuviera viviendo yo, como si estuviera viendo la historia desde fuera, como si fuera una película. Creo que lo único que acerté a preguntar fue cuánto hacía que se sentía así "un mes, o algo más, como estabas tan agobiada en el pueblo no quería cargarte también con esto", y si había llegado a quererme de verdad o había confundido las cosas "claro que te quería, y aún te quiero, pero no así".

-Me he quedado tan helada-le dije- que ni siquiera soy capaz de llorar.
-Pues yo sí-me dijo, y era verdad.

Y entonces sí. Cuando se echó a llorar, y me abrazó, y me pidió perdón, fue cuando me di cuenta de que de verdad estaba ocurriendo. Y le abracé y lloré yo también.

Recuerdo que caminamos abrazados, llorando, hasta un parque cercano. Que nos sentamos en un banco, no sé cuanto tiempo estuvimos allí sin parar de llorar. Él diciéndome que lo sentía, que odiaba hacerme eso, y yo diciendo que una parte de mí casi preferiría que me hubiera hecho alguna putada tremenda, para poder odiarle, porque la ira es más fácil de manejar que esa impotencia de "no sé por qué no puede ser si es perfecto".

Le pregunté si había alguien más, si le gustaba otra persona. Me respondió que "por supuesto que no", y le creí, y le sigo creyendo, aunque por entonces ya conocía a La Chica Nueva. Si por entonces ya sintiera algo, dudo que hubiera esperado más de seis meses. Y le pedí que me acercara a casa, porque no quería subirme a un taxi llorando así, y no sería capaz de llegar a casa andando sola en ese estado.

Sé que nos cruzamos a varias personas de camino al coche, y me imagino que se nos quedarían mirando. Una pareja cogida de la mano, llorando y caminando por la calle. Antes de subir me abrazó "Por favor, prométeme que seguirás siendo mi amiga".

No sé cuanto estuvimos dentro de su coche parado en mi calle. Recuerdo que nos besamos, y que fueron los besos más tristes que he dado en mi vida, pero no habría renunciado a ellos por nada. Porque aquella última noche de sábado me marché enfadada sin despedirme, sin un último beso.

Me bajé del coche llorando, y llorando llegué al portal, y subí las escaleras, y no paré de llorar mientras contaba en casa lo que había pasado, y mientras explicaba que iba a llamar a E para cancelar mi visita de ese fin de semana, porque no quería aguarles las fiestas a todos. Pero E me obligó no sólo a ir sino a adelantar el viaje, porque dijo que lo último que necesitaba era estar sola, porque estaba llorando tanto que la había hecho llorar a ella. Y tenía razón porque si esto pasó un lunes, no dormí una noche completa hasta el jueves por la noche, en la habitación de invitados de su piso, porque la compañía de mis amigos y las siete horas de tren hicieron más efecto que las tilas que me tomaba en casa.

El viernes por la noche me sacaron de fiesta, y aunque no tenía demasiados ánimos, al menos estuve distraída, y me cansé lo bastante para dormir otra noche del tirón. Ni siquiera oí el movil cuando me llegó, a las tantas de la madrugada, un mensaje que no leí hasta la mañana siguiente, y que decía que "te echo de menos. Todavía te quiero y estos días lo he pasado fatal".

Un año después estoy llorando al escribir esto, pero ya no lloro a diario; de hecho he llegado a pasar meses sin derramar lágrimas por esta historia, y hasta puedo bromear, ironizar acerca de mi gran debacle, y de su nueva relación. (Si algún día de casualidad llegas aquí no te enfades conmigo por esto; recuerda que no me río de ti, me río contigo) Y he tenido momentos de esperanza, y de absoluta confianza en que todo volvería a la normalidad, y de hundirme en la miseria pensando que, en realidad, nunca le había importado. Pero al escribirlo, y al recordarlo, sé que fue verdad, y que así fue como pasó. Y me da igual que S o Sn piensen que en realidad no estaba afectado, que sólo le echó un poco de cuento para no quedar como el malo. Yo sé que fue de verdad.

"Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria de las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo"
(Elia Kazan, Esplendor en la hierba)

Por: Cora . | General | Comentarios (7) | Referencias (0)

Comentarios

Pero bueno ¿entonces por qué lo dejó? no me enteré. Yo soy chico y no me consta de nadie que diga "esto es perfecto pero no puede ser...". ¿Un tío diciendo eso? andaaaa, eso suena a excusa del tamaño de un transatlántico.

No sé... aquí hay gato encerrado.

monocamy | 05-10-2005 13:50:10

Cora... guapa... me has hecho recordar el final de mi historia con Viejo Lobo de Mar... y me has dejado un nudo en la garganta.

Lo mejor está por llegar.

(aunque a menudo no consuele saberlo tengo la certeza de que es la verdad)

beso y abrazo

Audrey | 06-10-2005 08:56:32

No es mi historia Cora, pero me has hecho llorar con ella. ¿Sabes lo único que me hace sonreír? lo único que me alegra un poco y me deja buen sabor de boca es que tú le hayas creido y lo sigas haciendo.

Y, hoy más que nunca, le tengo tirria a tus amigas sin ni siquiera conocerlas por dudar de sus lágrimas; por decirte que era cuento y blablaba.

Hace poco nos pasó lo mismo con Andrea, la dejó su novio y éstas le decían que no se creyese sus lágrimas mientras le decía que la quería pero no podía seguir con ella. No soportaba oírlas decir eso, me ponían de mala hostia..

Un abrazo muy fuerte, porque aunque ya haya pasado un año, a la vista está, que aún duele.

Un abrazo.

Su | 06-10-2005 14:38:05

Por cierto Cora... estás terminando con todas las frases que tengo apuntadas en los post-it que decoran mi habitación ;-)

Su | 06-10-2005 14:40:49

que conste que me he leído el post enterito, eh, y ya se sabe que no soy de post largos...

de muchas de las cosas que dicen en Family Man, hay una muy interesante, que dice (bueno, cambio alguna cosa, que si no se me jode el comment):

"Los antiguos novios son como las declaraciones de la renta, al año prescriben".


Un saludo.

El Abuelo Cascarrabias | 06-10-2005 15:25:56

Yo no creo que él llorase "por quedar bien" ni que fuese cuento. Supongo que le importabas lo suficiente como para llorar por saber que estaba haciéndote daño y no podía evitarlo.
Eso sí, eso no quita que fuera él el que lo dejaba sin un motivo aparte del "no eres tú, soy yo".

No seas muy dura con tus amigas. Seguramente te decían que él lloraba de boquilla para, como tú dices con toda razón, "poder odiarle, porque la ira es más fácil de manejar".

Por cierto, que la idea que decías de buscar un grupo de amigos por el IRC es bastante buena. Yo no podría aguantar otra vez eso de sólo poder salir sujetando velas de bar en bar los fines de semana (me quedé muy traumatizada de mis 3 años sin pareja con todas las amigas haciendo vida de ídem).

Besitos y ánimo (recuerda, los tíos son un asco :-)).

Gianna | 06-10-2005 16:30:26

Me ha puesto la piel de gallina tu historia mientras me imaginaba a mi misma dentro de ella.. Algunos dicen que se debe olvidar..pero yo no estoy de acuerdo..ya que la experiencia hace que nuestras elecciones sean de mayor calidad.., y comparto la opinión de Audrey..lo mejor todavía está por llegar..

Me han encantado tus post anteriores..tienes el don de la escritura! ya que tu escritura es emoción..Sigue así..

Un BiKiñO! :)

LenTeJueLa | 07-10-2005 21:35:37

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