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Martes, 25 de octubre de 2005
Cuando se estrenó "Titanic", yo estaba en primero de carrera. Mi compañera de habitación en la residencia había aprovechado las vacaciones para ir a verla, y a su regreso, nos comentó que la protagonista estaba como una foca. Yo había visto a Kate Winslet en "Criaturas Celestiales", hacía ya algún tiempo, y aunque no tenía un recuerdo muy concreto de la actriz -sí de la película en general- sabía que no me había llamado la atención por ser especialmente voluminosa. Claro que los cuerpos pueden cambiar.
Finalmente fui a ver la película con otra amiga nuestra -esta última bastante mosqueada, porque mi compañera ya le había destripado parte de la peli al adelantarle (juro que no me lo invento) que se hundía el barco- y cuando por fin apareció la prota en escena, no sólo no me pareció una foca, sino que calculé que debía llevar más o menos la misma talla que mi compañera: una cuarenta, cuarenta y dos como mucho, que para una mujer de cierta estatura es resulta bastante proporcionado.
El caso es que lo propio hubiera sido que mi amiga se alegrara de ver que una mujer con un físico similar al suyo fuera aceptada como normal y deseable en un mundo como el de Hollywood, donde por lo general, no amoldarte a los cánones vigentes te relega al papel de secundaria graciosa para los restos. Y quien dice mi amiga, dice cualquier otra mujer que alguna vez en su vida haya salido cabreada del probador de una tienda. Y, sin embargo, la mayoría de comentarios despectivos que oí acerca del físico de la Winslet salían de bocas femeninas.
Acusamos a los hombres de ser superficiales, y de mirar sólo el físico. Nos indignamos cuando para un puesto de trabajo cogen a otra menos preparada que nosotras simplemente porque es más guapa. Algunas echamos pestes acerca de los concursos de Misses por degradar a la mujer y convertirla en ganado de exposición. Pero cuando menos nos lo esperamos, acabamos repitiendo las mismas frasecitas que tanto condenamos en los hombres, o incluso peores.
No exagero: por lo general, las mujeres somos mucho más despiadadas con nuestro físico, y con el de nuestros congéneres, que la gran mayoría de los hombres. Estudié hasta segundo de BUP en un colegio de monjas, en una clase femenina, y salí de allí con un complejo de inferioridad tremendo: las burlas de mis compañeras me habían hecho sentir auténtica vergüenza de mi físico. (Y eso que, ahora que han transcurrido años y lo veo todo con perspectiva, cuando me las encuentro por la calle compruebo que aunque no soy una belleza, a la gran mayoría no tenía nada que envidiarle. De hecho, sólo recuerdo a dos o tres realmente guapas, y ninguna de ellas hizo nunca nada para hacerme sentir inferior). Cuando conseguí convencer a mis padres de que no aguantaba más allí -por entonces aún no se hablaba del bullying, y claro, todo sonaba más a cuento-pasé los dos últimos años en una clase mixta. Y no es que arrasara entre mis compañeros, pero ninguno me hizo el vacío por ser bajita, o por no tener los abdominales marcados, o por no vestirme de marca.
A lo mejor, la razón por la que Kate Winslet, o Rossy de Palma, por poner un ejemplo más cercano, levantan tantas críticas entre las mujeres, es porque nos ponen en evidencia a las demás. Porque cuando una tía espectacular llega lejos, es fácil y cómodo (sí, yo también lo he hecho, la envidia es muy mala ) quitarle mérito diciendo que ya, ya, que así yo también puedo y que qué habrá tenido que hacer. Pero cuando logra despuntar una chica corriente, o incluso fea, nos duele un poquito más, porque esa podríamos haber sido cualquiera de nosotras, pero no lo somos. Lo triste es que en vez de aplicarnos el cuento, y decidir que si ellas han podido mandar los cánones a paseo nosotras también podemos, las ponemos a caldo por no ajustarse a una norma que a nosotras también nos perjudica.
Por: Cora . | General | Comentarios (2) | Referencias (0)
Bien.
Yo juraría que eso que ha ocurrido con tus amigas es porque existen dos criterios: la mujer frente al hombre y la mujer frente a la mujer.
No tengo duda de que la forma de entender las cosas del hombre resulta, en general, menos compleja que la de la mujer. Pero cuando se trata de SÓLO mujeres, la cosa cambia. Rivalizáis mucho entre vosotras. De hecho, pocas veces tenéis piedad.
:)
gatas, que sois unas gatas
:PPPPP
monocamy | 26-10-2005 01:10:14
Estoy de acuerdo. De hecho a mí me pasó un poco parecido en mi chupicolegio de niñas, que pillé algo de complejo gracias a un maravilloso ambiente enrarecido en que unas criticaban a otras y todo lo que decías o hacías era revisado por una serie de arpías (se nota que caían muy bien, ¿no? ;-) que se dedicaban a amargar la vida a las que no hacíamos como ellas e íbamos de divas por el pueblo.
Jeje, me ha hecho gracia lo de la tía a la que le fastidiasteis la peli porque se hundía el barco. Ha conseguido superar a la tía de grupo a la que chafamos el final de "Romeo y Julieta" porque dijimos que "los dos mueren".
Besitos
Gianna | 26-10-2005 11:52:27