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nadie es perfecto

Miércoles, 09 de noviembre de 2005

Los cuentos que yo cuento acaban tan mal...

Cuando un hombre no quiere madurar, y se niega a asumir ciertas responsabilidades propias de los adultos, se dice que tiene el síndrome de Peter Pan. Y yo debo de tener el síndrome de Campanilla, porque me gustan los hombres que siguen siendo un poco niños. No quiero un tío que siente la cabeza por mí, quiero un tío al que le vaya la marcha, me gusta la aventura y la diversión y quiero alguien a quien le apetezca compartirlas conmigo.

Audrey hablaba en su último post de un niño a cuya novia le gustaba jugar a ser Wendy. Tengo muchas amigas, mujeres hechas y derechas, a las que también les gusta ser Wendy: la niña que va a crecer y que quiere que Peter abandone Nunca Jamás para convertirse en un adulto, desoyendo aquellas voces que aconsejan no intentar cambiar nunca a la persona a la que quieres.

Pero contradiciendo al cuento, y a la sabiduría popular, la mayoría de las veces, lo que veo en mi entorno es que Peter Pan acaba buscándose a una Wendy que le haga madurar, que le marque un camino y le lleve bien firme. Y cada vez ve menos a sus amigos de Nunca Jamás, porque a Wendy no le hace gracia que se vayan a echar la pachanga contra los piratas de Garfio y vuelva a las tantas, así que al final se pasa los sábados viendo el Salsa Rosa con Wendy, y a ellos sólo los ve una o dos veces al año, en alguna cena de Navidad. Y en esas ocasiones acaba hasta las patas de ron, aprovechando que ha ido solo, porque cuando van los dos juntos no puede beber, que ella se enfada.

En el fondo, Peter está un poco harto de pasarse los sábados en el centro comercial o en el Carrefour con Wendy, y de ir todos los domingos a comer en casa de sus padres, y no acaba de entender por qué son ahora así las cosas, con lo bonito que había sido todo cuando se conocieron y a Wendy parecía gustarle Nunca Jamás, y le admiraba por ser tan libre y capaz de volar. Pero se cuida mucho de decir nada, porque, al fin y al cabo, aunque haya hecho el paripé de crecer para seguir con ella, Peter Pan sigue siendo un niño y no tiene el valor de plantarle cara a Wendy y decirle lo que pasa, no sea que ella se enfade, le deje y pierda todo lo que tiene, aunque no esté demasiado seguro de si todavía es lo que quiere.

Con Campanilla, probablemente habrá perdido el contacto, porque a Wendy no le parece bien que sigan viéndose, aunque sea en compañía del resto de amigos de Nunca Jamás. Si se enterase de que han coincidido, en alguna de sus escasas visitas a los viejos amigos, la tendría de morros una semana. Cualquiera que haya leído el cuento, sabe que ellas nunca se llevaron bien, así que Peter se vio obligado a elegir.

Aunque es posible que, de cuando en cuando, en las épocas en las que las cosas con Wendy no están bien, Peter se haga el encontradizo, o le envíe mensajes nostálgicos al móvil.

Por: Cora . | General | Comentarios (11) | Referencias (0)

Comentarios

Nunca hubiera podido describir la actitud social de las parejas en España mejor que de lo que lo has hecho en tu anotación.
No sé por qué razón sucede el eterno sometimiento de uno u otro a la pareja sin que, con el paso de los años, pareciera haber escapatoria.
Una maravillosa mujer chilena con la que compartí un año de relación me decía que los hombres españoles parecían buscar en su pareja a una segunda madre que les dijese lo que tienen que hacer y cómo deben comportarse.
Siempre he huido de las relaciones, digamos, estándar con Wendy. Sin embargo, en ocasiones, cuando la falta de cariño femenino aprieta, he caído en las redes de una de ellas. La anulación de los propios deseos y necesidades- aunque no tengan por qué significar sometimiento- hace case imposible escapar a una vida de amargura y frustración. De hecho, esas relaciones han sido las más duraderas.
Es difícil permanecer mucho tiempo solo para mí; pero prefiero esto a agarrarme al clavo ardiendo que me ofrecen las numerosas Wendy que ocultan su intención de arrancarme de Nunca Jamás.
Un abrazo.

Iker Dobarro | 09-11-2005 18:10:28

Me encanta y me jode a partes iguales :-) Me encanta, por que si, y me jode porque es real como la vida misma.

Yo tampoco quiero que nadie siente la cabeza por mi, no quiero que deje de jugar al futbol con los amigos ni de quedar los domingos por la tarde con ellos para comentar la noche de sábado (noche en la que habitualmente yo no estoy porque salgo con mis amigas).

Me gusta saber que las noches de los sábados siguen siendo nuestras (mía y de mis amigas, aunque cada vez quedemos menos :-(); me gusta saber que los domingos no toca paseo y cine y que puedo quedar con mis amigas para tomarnos un café o tirarnos toda la tarde jugando al monopoli.

Me supone un alivio enorme que no haya dejado de lado a sus amigos (aunque a veces me chine si queda con ellos cuando yo tenía algún plan)...

Lo que no le perdono ni le perdonaré jamás a Peter Pan es que mande mensajes a Campanilla a escondidas... o lo haga sólo cuando las cosas van mal con Wendy.

Un beso Cora, me encantó este post tuyo :-)

Su | 10-11-2005 10:31:57

Uau Cora, me has dejado sin aliento. Has dado en el clavo. Me has sabido leer entre línias. Hablo de "cosas de niños" en mis últimos posts... aunque no de niños precisamente.

Pues sí. Tiene razón Iker. Buscan una segunda madre en su pareja estable (Wendy), ese alguien que les diga qué tienen que hacer y cómo comportarse y el amor y la pasión, la complicidad y el juego, en Campanilla.

Todo por no crecer, por seguir en su papel de Peter Pan (aunque ellos se vean en plan tipo duro, seductor eterno, malo malísimo Capitán Garfio).

¿Y qué me dices de Campanilla? Es libre y tiene ganas de jugar, suele ser la víctima ideal de nuestro Peter Pan inmaduro. Es difícil jugar sin implicarse. Y ellos, a pesar de todas sus fantasías, siempre vuelven al nido.

Yo ya me cansé de que se empeñen en verme como una Campanilla cualquiera. Sólo para jugar, para volar un rato, para huír de su realidad real. Tampoco quiero ser la Wendy de nadie. Ni siquiera Audrey.

Soy Ariadna. Y así quiero que me quieran.

audrey | 10-11-2005 10:50:07

No hay Campanilla que cien años dure.

Es curioso... Cora quiere ser Campanilla pero Audrey no. Y a lo mejor al PeterPan de Audrey le apetece jugar con Campanilla-Cora algún dia. (La vida da muchas vueltas, y en principio... estais de acuerdo en toda la argumentación desde personajes diferentes, ¿no?)

Bien, hagamos un experimento:

Posibilidad 1: Peter se va con Cora
Entonces, Cora encantada de la vida... porque ha encontrado un Peter al que le gusta jugar... pero Audrey estaría destrozada (si se entera)

Posibilidad 2: Peter NO se va con Cora
Entonces Cora, publica un post en su blog y pone a parir a Peter por ser un tio madurado a golpes femeninos, que no sabe decidir por sus instintos y que prefiere una vida "aburrida y asfixiante". PERO, Audrey estaría durmiendo tranquila con Peter las siestas de los sábados y los domingos

Solución: Que Peter haga lo que le salga de los mismisimos cojones sin hacerle daño a nadie y respetando las decisiones ajenas sin juzgarlas, y que sus protagonistas del cuento aguanten su vela.

En ese caso, nadie puede sentirse obligado a nada ni con remordimientos de concienca. Yo puedo ser muy hijoputa, pero procuro saber siempre lo que hago, y eso no me lo discute nadie... Porque en resumidas cuentas, estoy seguro que tanto Wendy como Campanilla acaban echándole la culpa siempre al pobre Peter que no tiene más delito que QUERER POR DUPLICADO en un mundo donde eso no está bien visto.

Un tipo raro | 10-11-2005 12:50:07

Yo, en esa situación, decidí ofrecerle un trato a mi Campanilla. Decidí jugar limpio y con honradez. Decidí traerla a mi mundo real. Le ofrecí transparencia en los pactos, libertad de movimientos, el calor justo y necesario. Le ofrecí, en definitiva, mi vida entera, tal y como es, sin mentiras ni tapujos. Me vacié por un trato...

Y espero con todas mis fuerzas que algún dia acepte mi propuesta, porque ella no quiere ser Campanilla, ni yo quiero volver a ser el Capitán Garfio. Y porque la echo de menos todos los putos un rato, a pesar de autoconvencerme de que nadie es imprecindible.

El chico del monasterio | 10-11-2005 13:02:40

Te equivocas en tu experimento Tipo Raro:

Posibilidad 1: Peter se va con Cora
Audrey pensaría: pobre Peter... sigue sin crecer.

Posibilidad 2: Peter NO se va con Cora
No sé si Cora pondría a parir a Peter en su blog, eso sí: Audrey no estaría durmiendo sus siestas con Peter porque Audrey no quiere un Peter Pan en su vida, quiere un hombre. No está dispuesta ni lo más mínimo a hacer de Wendy de nadie.

En una cosa si tienes razón. Ya no quiero ser Campanilla. No.

Pero me ha encantado serlo, me lo he pasado pipa, he tenido el mejor Peter Pan que haya podido tener jamás.

Sólo que ahora... creo que empezaríamos a hacernos daño... confundir las cosas... y nos hicimos una promesa una vez.

Prefiero la Realidad Real, el Mundo Tangible. Establecer relaciones sanas que me den espacio para crecer. Conocer a un hombre que me quiera como soy, con todo lo bueno y todo lo malo, sin necesidad de caretas ni de disfraces.

Alguien que no busque en mi ni su Wendy ni su Campanilla.

Sólo una mujer.

audrey | 10-11-2005 16:45:35

Muy bueno este post. Lo de que los chicos quieren una segunda madre que les diga lo que tenían que hacer es bastante cierto, aunque yo creo que no siempre es culpa de la chica. Hay Peter Panes que salen con Campanilla, pero quieren que se comporte como Wendy y les diga lo que tienen que hacer para unas cosas, y sea Campanilla para otras.

En concreto tengo una amiga que está con un chico así y está bastante fastidiada de lo dejado que es y de cómo él espera que ella vaya detrás arreglando su vida. Ella quiere estar con él, pero no quiere tener que ser continuamente su madre.
En fin, que es complicado.

Besos

Gianna | 10-11-2005 21:10:55

Cada día de doy más cuenta de que me he equivocado de Planeta.
Según lo veo yo, muchas mujeres se creen su papel y, como parece ser, ellas nunca dicen lo que quieren, pero se enfadan si no lo consiguen. Así, es normal que uno recuerde a su madre, esa mujer a la que quiere con locura y que nunca se enfada cuando uno hace lo que necesita hacer sin dar explicaciones.
De todas formas, le daré otra vuelta a tu tesis.

Joao do Exe | 11-11-2005 00:37:08

Ho... hola... ¿está gepetto por ahí?

(hum... creo que me confundí de cuento...)

:O

........

monocamy | 11-11-2005 01:12:22

Bueno, ya hablando en serio. El problema puede que venga de atrás (una madre sobreprotectora que te malcría) pero el que toma las decisiones es uno mismo. Y lo primero que hay que decidir no es con quién compartir tu vida. Lo primero que hay que decidir es si QUIERES compartir tu vida con alguien.

Por favor, señores, borren los tópicos de sus vidas y relájense. Sólo así se disfruta y se complementa uno con alguien con unas mínimas opciones de éxito.

Hay gente que se pasa toda la vida buscando a su media naranja porque se ha convencido a sí mismo de que necesita una media naranja. Mal, mal, mal..

Ay, estos pequeños saltamontes....

Un besito, Cora. :D

monocamy | 11-11-2005 01:18:07

hola , a mi me gusta mucho el ada campanita porque es muy magica , este año en carnavales me voy a disfrasar de campanita , estoy siempre viendo los dibujos con mi hermano, sobre todo las peliculas de princesas disney me encanta , la magia de los libros y peliculas.

patricia | 07-02-2006 20:01:27

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