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nadie es perfecto

Miércoles, 07 de diciembre de 2005

Rescue me

Quedo a tomar unas cañas con mi amiga I, y de camino a casa, me llama para decirme que la ha llamado su nuevo novio (aquel a cuyos amigos no soporto), y que el viernes toca ir a la filmoteca a ver una peli con él y con un amigo suyo. Que cuentan conmigo.

A ese amigo en concreto no lo conozco, y cabe la posibilidad de que no sea tan gilipollas como los que he tenido la ocasión de conocer. Pero aún así, el último plan que me apetece para un viernes es una suerte de doble cita con mi amiga, su novio y un tío desconocido, así que le digo que me lo pensaré, y acto seguido llamo a S para decirle que espero que me rescate, porque paso un poco de tremenda encerrona, por buena pinta que tenga la peli que proyecten. Al fin y al cabo, estoy acostumbrada a ir sola al cine.

Igual me estoy montando la paranoia: antes de conocer a su novio actual, mi amiga E solía acabar con tíos a los que nadie de nuestro grupo soportaba. Y como yo era la única solterita del clan, intentaba arreglarme algo con algún colega del tío en cuestión, para que viera a su grupito con mejores ojos. Lamentablemente, solía cumplirse el viejo dicho de "Dios los cría...", y el amigo en cuestión acababa haciéndome pensar que, si todas las que escriben en los foros de Hazte Oir han pasado por una experiencia similar, no es de extrañar que apoyen la castidad hasta el matrimonio. Así que a lo mejor mi amiga, con toda su buena intención, está intentando compaginar planes para no tener que dar largas a su novio ni a mí, y yo aquí emparanoiándome y poniendo mala cara.

Pero lo cierto es que me da una pereza tremenda. Son los efectos colaterales de la amistad: alguien de tu círculo empieza una nueva relación, y te toca ponerle buena cara a un montón de gente que a lo mejor te la trae floja, y a lo peor despierta tus instintos asesinos.

También puede ser que me esté volviendo un poco antisocial: lo hablaba con M el otro día por teléfono, cada vez nos volvemos más intransigentes con la gente que nos rodea. Hubo un tiempo en el que perdonaba casi cualquier cosa, aceptaba casi cualquier ida de la olla de la gente como "simpáticas peculiaridades". Hoy en día, en cuanto siento que una persona no me aporta lo que yo esperaba, corto por lo sano. Me da igual irme antes a casa, me da igual hacer una llamada de emergencia a S, o a Sn, para pirarme y dejar atrás a la gente que me aburre. Me da igual quedar como una puta amargada, como una borde de mierda, como una egoísta. Cada vez me jode más perder el tiempo con gente que no me interesa.

A lo mejor me estoy portando como una mala amiga. Sé que esta hostilidad hacia su nuevo novio tiene que ver con lo bordes que se portaron algunos de sus amigos cuando los conocí. Aunque tal vez también tenga que ver con que echo de menos los viejos tiempos, cuando ella salía con un amigo de D, yo salía con D y todos éramos tan felices.

Corrijo: D y yo éramos felices, ellos dos no tanto. Y sé que es egoísta desear que todo vuelva a ser como antes, cuando para ella no fueron tan buenos tiempos. Pero ella también quiere que se vuelvan a repetir aquellos tiempos: cuando ella era una más del grupo de su novio, yo salía con el mejor amigo de éste, y todos super amigos. No quiero ser amiga de esa gente. Lo siento, pero no.

Y eso que su chico no me parece mala gente, y que tal vez este tío tampoco lo sea. Pero no soportaría ir cada fin de semana con esa gente. No puedo con el tipo de tíos que van por ahí tirando papeleras a patadas. O gritando "Gora ETA, gora ETA", sólo por demostrar lo malotes que son (Buah, neno).

Lo peor de ellos es que sacan lo peor de mí. Como decía Emma de un antiguo rollete de su novio. Es verlos y ponerme en plan snob. Los tacho de incultos, de "jichos", los comparo con otros tíos que conozco, los que ven las noticias, los que leen algo más que el Marca, los que pueden hablarme durante horas de política, de arte, de cine. Los comparo con D.

Y creo que es lo que más me jode, porque más o menos, me había acostumbrado a hacer mi vida sin él. Y cada vez que uno de esos gilipollas hacen una de sus gracias, que me parecen más propias de orangutanes del zoo que de supuestos homo sapiens, echo de menos tenerle al lado para intercambiar una de esas miradas con las cejas enarcadas que vienen a decir "joooder, como está el patio".

Por: Cora . | General | Comentarios (4) | Referencias (0)

Comentarios

Dejé de salir de fiesta, por norma, los fines de semana, entre otras cosas por esa, porque me volví huraña y antisocial y no me apetecía tener que sonreír y ser agradable con la gente que me encontraba. No es que esas personas me caigan mal, es simplemente que no me aportan nada, y como no me aportan nada pués no me apetece relacionarme con ella y punto.

Tengo un post escrito que todavía no subí. Este sábado salí porque era el cumple de mi amiga, y desde el momento en que pisamos el primer pub empecé a pensar en mi flamante libro nuevo que tenía esperándome en casa. No me apetecía hablar de las típicas gilipolleces que se hablan los fines de semana por la noche con "conocidos", no me apetecía ponerme a tontear con nadie ni tan siquiera hablar, así que... aguanté el tipo hasta las tres de la mañana, intenté pasármelo bien, bailar y divertirme, hasta que a las tres de la mañana, por fin, me senté en el taxi y le dí mi dirección.

Un beso Cora

Su | 08-12-2005 13:16:00

El caso es que a mí me sigue gustando salir. Pero cada vez soy más tiquismiquis en cuanto a los sitios por donde quiero ir y las personas con las que me apetece hablar. Probablemente a veces haya descartado a personas de lo más majas, pero en cuanto vislumbro la posibilidad de pasar una larga noche hablando con alguien que no me interese lo más mínimo, me entra una pereza inmensa...

Cora | 08-12-2005 14:06:27


Que fue de la tópica atracción femenina por los brutotes esparto style?

Hace tiempo que enfoco las salidas de fin de semana del modo más surrealita. Y desde entonces me divierto mucho más. He aprendido que todo el mundo tiene su encanto, por muy aburrido o muy pelmazo o muy burro que sea.

Esas conversaciones marcianas de los viernes-sábado noche son parte de su encanto. Siempre que haya química con la otra persona, claro... Si es así, podría estar hablandome de sus historias más ridículas durante horas sin llegar a aburrirme.

Divertida tu page.

Alex | 08-12-2005 18:05:22

Yo nunca he sido partidaria de liar a las amigas con los amigos de mi novio, o de que me líen con los amigos del novio de una amiga. Además de ser un compromiso, es una forma de atar una relación a otra, y paso. Prefiero ir a mi bola, salir con unos y otros cuando me apetezca y nada de mezclar gente, porque luego hay malos rollos con unos y acaba salpicando a todos.

En las relaciones con la gente me pasa lo mismo que a ti. Cada vez aguanto menos las chorradas de la gente, perdono menos las tonterías de algunas "amigas" y pienso más eso de "joder, como está el patio".

Gianna | 12-12-2005 10:30:11

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