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nadie es perfecto

Sábado, 31 de diciembre de 2005

Regreso al pasado

No llegué a escribirlo aquí porque la Navidad me tuvo muy liada, pero la noche del viernes pasado, que en teoría iba a pasar aburriéndome con los amigos del novio de I, me encontré con D. Rectifico: no me lo encontré: vino con otro de sus amigos al bar donde estábamos, para felicitar las fiestas y darme las gracias por el mensaje que le envié el otro día por su cumpleaños. Aunque últimamente nos escribíamos, llevábamos más de seis meses sin vernos cara a cara. Pero a los cinco minutos estábamos hablando como si no hubiera pasado el tiempo. A los diez, estábamos completamente aislados del resto del grupo. Cuando cerraron el bar y nos fuimos a la zona de los after, ni nos dimos cuenta de que los demás se habían quedado atrás, saludando no sé a quién. Y antes de acabarnos la primera copa en el siguiente bar, ya habíamos empezado con los "te echo de menos", "pienso mucho en ti" y similares. Lo cual sólo puede conducir a una cosa.

No me arrepiento en absoluto, pero ahora estamos en zona gris. Nos hemos enviado mensajes felicitándonos la nochebuena, o deseándonos un buen día en el trabajo, o de vacaciones, respectivamente. Pero, aunque habíamos hablado de quedar, al final no se ha concretado nada. Hace un rato, mientras venía en el tren, le envié un mensaje sugiriéndole quedar para tomar algo antes de que vuelva a marcharse, pero aún no me ha contestado.

No sé si lo ha dejado con su chica. El viernes me dijo, mientras nos tomábamos la última antes de irnos cada cual a su casa, que aunque tienen pendiente la conversación de "oye, lo dejamos", para hacer la ruptura oficial, la cosa ha alcanzado un punto muerto. Tanto, que llevaba dos días en la ciudad, después de tres meses fuera, y no se habían visto, ni tan siquiera se habían llamado. Y sí, sé lo tópico que suena lo de "nos va muy mal, mi novia no me entiende como tú". (Yo sería la primera en descojonarme viva si una amiga me dice de su rollete emparejado de turno aquello de "sí, está con ella pero les va fatal y me ha dicho que van a dejarlo", así que no hace falta que me lo recordéis en los comentarios, que bastante me acuerdo yo)

No pude resistirme a preguntarle por qué, si las cosas van tan mal, si lo que tiene con ella es tan insípido comparado con lo que tuvo conmigo, y si cuando está solo a tropecientos kilómetros se acuerda más de mí que de ella, ha aguantado tantos meses, por qué, aunque la haya dejado varias veces, haya acabado por ceder cada vez que ella le lloraba para que volvieran a intentarlo. Y me dijo que con ella le daba igual estar que no estar, y que conmigo no podía hacer el paripé si no podía corresponderme de igual manera. Y me recuerda que cuando lo dejamos, no era yo la única que lloraba. Suena tópico, lo sé, pero a fin de cuentas, me lo creí porque no tenía por qué intentar convencerme de nada: total, ya me había acostado con él antes de tener la conversación.

No sé cómo están las cosas, pero lo que me preocupa no es si volveremos a salir juntos o no. Todavía le queda por lo menos un año trabajando a muchos cientos de kilómetros de distancia, así que no es la situación ideal para retomar una relación. Y, a fin de cuentas, la noche del viernes, antes de plantearme siquiera que fuera a pasar nada, yo ya estaba tan feliz simplemente por poder pasar una noche como las de antes de ser pareja, él y yo hablando de todo. Porque le echo de menos como novio, pero más todavía como amigo. Porque cada vez que me pasa, que oigo o que veo algo interesante, sigue siendo la primera persona a la que me apetece contárselo. Y porque tengo miedo de perder también eso, ahora que empezábamos a recuperarlo, porque una noche nos tomamos unas copas y nos pusimos nostálgicos.

Lo único que realmente me preocupa es que, por más que dijera que lo nuestro sí que fue de verdad, y por más que me comente que si le dice a sus colegas que lo deja con su chica y que ha vuelto a quedar conmigo les va a alegrar las navidades, realmente esté más pillado por ella de lo que reconoce, pero que ella le putee tanto que lo que echaba de menos no fuera a mí, sino la forma en que yo le trataba. Las risas, los mimos y el cariño en vez de las broncas y los chantajes psicológicos.

Lo mejor de todo es que mañana habría sido nuestro aniversario, en caso de seguir juntos. Y puesto que yo me he pasado toda la semana trabajando en otra ciudad, y él se marcha el domingo, es la única fecha que nos queda en caso de que nos decidamos a tomarnos algo con calma y charlar amigablemente. Así que me jugaría el cuello, sin mucho miedo a perderlo, a que mañana recibiré un mensaje muy cariñoso felicitándome el año nuevo, acompañado de alguna excusa que no le permitirá quedar para un puñetero café. Él siempre le ha dado mucha importancia a las fechas, y ésta es, probablemente, la menos neutral que podríamos elegir para tener una conversación destinada a normalizar las cosas.

En cualquier caso, puedo equivocarme, por supuesto, pero preveo otra temporada de intercambio de mensajes comprometedores en pleno estado de enajenación etílica.

Por: Cora . | General | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

Verdaderamente es un tema peliagudo, pero en cualquier caso piensa que nadie es perfecto. Sigue los dictados de tu corazón, bebe un machaquito, renuncia a la cocacola.

Zaid | 31-12-2005 00:51:39

Caray,no se como debes de sentirte, pero a mi me costó muchisimo dejar de ver a mi novio como tal para verle como un amigo,y cuando por fin lo conseguí,al poco me volvi a enamorar de él.Es complicado encontrarse con alguien de tu pasado, los recuerdos llegan sin avisar,y es inevitable que pase lo q pasa.Y si dices,q estais separados por la distancia,las cosas se complican.De cualquier modo,te deseo suerte,y qu ocurra lo q sea mejor para ti

Pikifiore | 31-12-2005 13:11:12

Coño, no había leído este post...
uff, tengo que volver luego, que aquí hay mucha tela :-) Otro beso y que empieces bien la semana

Su | 03-01-2006 08:51:50

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