Nunca podría escribir aquí si me supiera leída por amigos y parientes. Si lees esto y sospechas que nos conocemos personalmente, no me lo digas nunca...
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Sábado, 21 de enero de 2006
El otro día comentaba una de mis compañeras de trabajo que parece que las personas negativas y desconfiadas atraen la desgracia. Y creo que tiene razón. Apuesto a que no soy la única que tiene algún amigo o conocido que va por la vida esperando lo peor de todo y de todos, y que justifica su negra visión del mundo con el argumento de que la vida le ha tratado muy mal. Pero, como en el caso del huevo y la gallina, habría que ver si en el origen está la sucesión de calamidades que amargó su carácter, o si es su tendencia a ponerse siempre en lo peor la que propicia que sus pronósticos se cumplan.
Hace años que tengo la teoría de que los celosos patológicos tienen más probabilidades de que su pareja termine por serles infiel. Evidentemente no cuento con estudios psicológicos, sólo con un par de ejemplos de mi entorno y mucho sentido común: si en tu trabajo, o en tu grupo de amigos, hay una persona con la que te llevas bien, te ríes y charlas amigablemente, y en casa te espera un novio o novia al borde de la histeria para hacerte un interrogatorio que ríete tú de Guantánamo, es bastante probable que, antes o después, caigas en la tentación de comparar, sobre todo si tu propia pareja te está dando ideas. Una de mis primas salió un par de años con un chico bastante borde y terriblemente posesivo. La relación ya iba mal, aunque ella no se atrevía a dejarlo, cuando empezó a trabajar e hizo amistad con uno de sus compañeros. Este buen rollito no sentó nada bien a su novio, que empezó a asediarla con preguntas sobre lo que había entre ella y su compañero. Según me cuenta, estaba tan metida en la espiral de broncas y reconciliaciones de su relación que, hasta que su novio insistió en el tema, no se le ocurrió pensar en el tema y no cayó en la cuenta de que, a lo largo del día, los mejores momentos no eran los que pasaba con su pareja sino con este nuevo amigo del trabajo. Actualmente, mi prima está casada con aquel nuevo amigo del trabajo, y tienen una niña de siete años.
Yo no soy celosa, es decir, no soy celosa paranoica. Si estoy enamorada de una persona que no me corresponde y dedica su atención a otra, evidentemente siento celos. Pero si la persona a la que quiero está a mi lado y da señales de quererme, no me planteo la posibilidad de que se esté acostando con otra, o esté planteando dejarme.
Por supuesto, corro el riesgo de que alguno se aproveche de mi buena fe. Y me imagino que, si confío plenamente en la persona, enterarme de un engaño me dolería mucho más que si ya tuviera la mosca detrás de la oreja. Pero por lo menos sólo lo pasaría mal en ese momento, en vez de amargarme durante toda la relación. Aparte de que, puestos a elegir, prefiero pecar de pardilla y tardar un poco más de la cuenta en descubrir que me están tomando el pelo, a pecar de histérica y cargarme una buena relación por una paranoia infundada.
Del mismo modo, prefiero arriesgarme a que un supuesto amigo me traicione, a amargarme pensando que la gente es mala por naturaleza y mantener una distancia de seguridad con todos los que me rodean, por si acaso. De hecho, cuando era más joven me costaba mucho más confiar en la gente. Y, cuando por fin lo hacía, cualquier enfado con un amigo (ya no digamos una auténtica traición) me hundía en la miseria.
Debe de ser una putada enamorarte y darlo todo para descubrir que esa persona sólo te quiere porque tienes dinero, belleza o posición social; pero me dan más pena esas personas que, teniendo una o varias de esas cosas, se obsesionan con que todo el que se acerca a ellos lo hace por interés y son incapaces de confiar en nadie. Y son una prueba de que las personas más felices no son las que tienen según qué cosas (belleza, un nutrido círculo social, dinero, pareja), sino las que saben disfrutar de las cosas que tienen.
Y ya digo que no siempre he pensado así. Que durante muchos años yo fui la más pesimista entre las pesimistas. De las que no se atrevían a compartir ni un mínimo de información personal por si llegaba a oídos malintencionados. De las que pensaba que la única razón por la que un tío se le podía acercar en un bar era porque había apostado con sus amigos a que era capaz de tirarle los tejos a la tía más fea del bar sin descojonarse. De las que no se atrevía a tomar una decisión por si se equivocaban, ni se atrevía a formular una opinión por si era acogida con burlas. Hasta que caí en la cuenta de que el 90 por ciento del tiempo que había pasado deprimida o angustiada a lo largo de los años no estaba ocupado por traiciones de amigos, desprecios de tíos o fracasos estrepitosos, sino por mis propios negros pensamientos anticipando esas hipotéticas situaciones.
No voy a negar que todavía me asalta de cuando en cuando el lado pesimista o paranoico, sobre todo cuando me junto con personas de ésas que lo ven todo negro, porque el pesimismo puede ser muy contagioso. Pero ahora ya no me recreo en mis pensamientos negativos. No me torturo autoconvenciéndome de que mi vida es una mierda, de que la gente es mala y de que a nadie le importo en absoluto. Ahora prefiero pensar que en la vida me toca llevarme algunos disgustos, pero que es el precio que hay que pagar por salir al mundo en vez de refugiarte en la rutina de "de casa al trabajo del trabajo a casa y sesión de tele los fines de semana"; que a fin de cuentas, en proporción, hay muy pocas personas que sean realmente malas, hijas de puta de primera división, y que la mayoría de broncas, enfados o desencuentros se deben a malentendidos o a choques de intereses; y que el hecho de que la gente no actúe siempre como yo deseaba o esperaba, no implica que opinión no cuente para nada: simplemente, que no opinan o desean lo mismo que yo.
Por: Cora . | General | Comentarios (5) | Referencias (0)
tienes toda la razón. Además si no confías en la gente de tu alrededor, ¿qué te queda para ser feliz? ¿el maravilloso trabajo? ¿el tener salud? Puede que sean cosas que te hagan sentirte bien, pero por sí solas no te van a hacer feliz. De hecho, creo que lo único que de verdad da la felcidad en esta vida es la gente.
Yo también he sido mucho más desconfiada de lo que ahora soy, y los pequeños malentendidos me los tomaba a mal, pero al final pierdes a gente que en realidad no te ha hecho nada. Si quieres buscar cosas en la gente que no te gustan vas a encontrar miles, pero la mayoría serán detalles. Si quieres encontrar cosas que te gustan también encontrarás miles, pero que pueden hacer que te ilusiónes y confíes en esas personas y eso sí que te va a hacer feliz.
Un saludo
Irene
Irene Adler | 21-01-2006 11:48:06
Pozi, la gente pesimista que lo ve siempre todo negro, termina rodeándose de negrura, y entonces les queda eso de ¿ves como todo es una mierda?. Coño!! si no haces nada por ver la vida de color rosa y tienes esa mentalidad tan jodidamente negativa ¿qué quieres?.
Sobre lo otro, lo de agobiar con celos a tu pareja, estoy de acuerdo contigo. Muchas veces son los mismos celosos los que arrojan a su pareja en otros brazos, o los que las alejan de su lado.
¿Qué tal el nuevo curro? ¿estás contenta? espero que si Cora.
Su | 21-01-2006 13:48:59
Ufff,sobre esto me tiraria horas hablando,a veces mi comportamiento no lo entiendo ni yo.La verdad es que soy bastante tendente al pesimismo y a sufrir antes de tiempo,y lo unico que hago es no disfrutar en su momento de lo que tenia que haber disfrutado.En mi ultima relacion habia dias en los que estaba en absoluto estado de paranoia,no a causa de celos,no soy celosa,solo lo justo (y ademas confio en que si un chico esta conmigo es porque quiere estarlo,y si no nadie le obliga a ello)sino porque por primera vez me encontraba con un tio por los que merece la pena luchar,y tenia un panico espantoso a que algun dia se terminara.Apreciaba los momentos con el pero me angustiaba que pudiera ser para siempre.Al final se terminó,por culpa de agentes externos,y ahora pienso que debia haber sido feliz en cada momento,y no anticipar nada.Asi no se puede vivir.
En cuanto a los celos,por suerte,nunca me han montado un numerito,ni lo he montado yo,aunque mas de una vez si que he pecado de ingenua
Un beso
Pikifiore | 21-01-2006 20:02:48
Menganita | 21-01-2006 20:21:57
Precisamente el otro día pensaba sobre las personas celosas patológicas, y me dí cuenta de una cosa. No es que sean pesimistas, sino que son personas completamente inseguras y con un complejo de inferioridad tremendo. Es gente que no se valora a sí misma, y por eso tiene miedo constantemente a que su pareja le abandone. Y esa inseguridad patológica la proyecta en la otra persona, con el objetivo de amarrarla a su lado.
Que tú ahora seas más confiada no es sólo porque seas más optimista, sino porque también has aprendido a valorarte. Tú misma dices que antes pensabas que un tío se te acercaba era por una apuesta, o que no opinabas por si se reían de tí. Eso no es más que una baja autoestima. Ahora has crecido, has madurado y has aprendido a valorarte. Y como confías más en tí misma, no piensas que las cosas te vayan a salir mal.
Esto lo digo porque a mí también me pasaba, que antes era más insegura y más pesimista, y en algunos momentos lo sigo siendo, cuando estoy de bajón. Pero luego te das cuenta de que el problema es hacer caso a esos fantasmas internos.
Gianna | 23-01-2006 10:08:22