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Miércoles, 21 de junio de 2006
Tengo una compañera de trabajo que parece considerar que aumentar de talla es lo peor que le puede pasar. Más de una vez la he oído hacer comentarios como que es patético haber aumentado una talla desde el verano pasado, o que la clásica frase de "es mi constitución" es la típica excusa del gordito sin voluntad para privarse de comer lo que le apetece.
Hoy comentaba otra de las chicas que su cuñada le dijo hace poco que se está poniendo fea de tan delgada. Y que a su marido lo le gusta que adelgace demasiado. Y la primera montó en cólera, porque nada le indigna más que la gente que intenta convencerte de que la delgadez es algo malo, cuando en realidad "lo bueno es estar delgada".
Vaya por delante que, probablemente, la cuñada de nuestra otra compañera le soltó la frasecita en plan puñalada y no por auténtica preocupación: aunque efectivamente está delgada (di tú que es su constitución, que irónicamente sí es una excusa que las delgadas pueden usar cuando las acusan de vivir contando calorías), no se la ve demacrada ni enfermiza. Y que me parece demasiado arriesgado soltarle a alguien "pero qué delgadísima y fea te estás poniendo" de buenas a primeras, aunque efectivamente parezca un fantasma, sin saber nada de su vida, costumbres o circunstancias.
Pero eso de "lo bueno es estar delgada" me parece un argumento simplista, que es una forma eufemística de decir que me parece una soberana gilipollez. ¿Lo bueno para qué? ¿Para la salud? Vale que, probablemente, si llevas una vida sana (dieta equilibrada y ejercicio frecuente) tienes más posibilidades de mantenerte delgada (y por "delgada" me refiero a "sin sobrepeso", no a "llevo una talla 36 con metro ochenta"). Pero ser delgada no implica necesariamente llevar una vida sana y equilibrada. Conozco chicas que por constitución se mantienen en los huesos, pero que comen suficientes cantidades de chucherías, bollería industrial y comida basura para disparar los niveles de colesterol hasta la estratosfera. O chicas que se mantienen delgadas a base de dietas salvajes, fármacos de poca fiabilidad o desórdenes alimentarios graves. Así que establecer una relación directa entre delgadez y salud me parece hablar por hablar.
Tampoco creo que sea necesario para sentirse bien mentalmente. Y lo dice alguien que se ha pillado más de un cabreo en los probadores de las tiendas de ropa. Y que en su adolescencia ha tenido todos los complejos habidos y por haber. Pero hoy por hoy (y aunque reconozco que me gustaría, y me vendría bien, perder un par de kilos) no es un tema que me quite demasiado el sueño. Haciendo un repaso de los buenos y malos momentos que he pasado en mi vida, ni conseguir bajar a la talla 36 figura entre mis más preciados recuerdos, ni comprarme unos pantalones de la 42 es un disgusto que recuerde con especial dolor. De hecho, apenas guardo recuerdos de la época en la que cabía en la 36 (ni buenos ni malos, fue una época bastante gris), pero sí que conservo unos cuantos entrañables y tronchantes de la época en la que llegué a la 42 (quieras que no, la razón de que engordara tanto es que tenía una ajetreada y divertida vida social que se traducía en un montón de cenas por ahí o de tardes de cañas y pinchos).
Estar delgada puede ser lo mejor, eso sí, para ligar (que no es lo mismo que seducir, atraer o enamorar, o que ligar con gente que te convenga). Y facilita un montón la tarea cuando sales de compras (yo no suelo tener problemas para caber en la ropa de zara y demás, ventajas de ser bajita, pero ya otra cosa es que la ropa siente bien, sobre todo cuando eres pequeña y más bien redonda y la moda son los piratas, las superposiciones o las faldas plisadas). Y reconozco que como buena defensora de la ley del mínimo esfuerzo, más de una vez he pensado que tiene que ser un chollo estar buenísima y ligar sin necesidad de usar la inteligencia ni el sentido del humor, o que ir de compras sería mucho más relajado si, como hacía una amiga mía, pudiera ir por las perchas escogiendo la talla 36 de cualquier prenda que me gustara y llevármela a casa sin hacer cola en el probador, con la seguridad de que me va a quedar como un guante.
Pero, y esto me ha costado años entenderlo, no renunciaría a nada de lo que tengo por conseguir eso. Me gustaría estar más delgada, pero como disfruto más yéndome de cañas con mis amigos que yendo al gimnasio y tampoco fui bencecida por uno de esos metabolismos que lo queman tdo mágicamente, es harto improbable que algún día llegue a tener los abdominales como una tabla de lavar. No siento hostilidad hacia las mujeres que sí consiguen mantenerse siempre esbeltas, pero tampoco me da la gana de reconocer a nadie como mi superior únicamente por esto. Me alegraría perder un par de kilos, pero no es el motor de mi existencia, ni el motivo de mis desvelos. Y, desde luego, firmaba porque lo peor que me pudiera pasar en esta vida fuera aumentar una talla de pantalón.
Por: Cora . | General | Comentarios (11) | Referencias (0)
Gracias por hacerme empezar el día sonriendo. Punto por punto estoy de acuerdo contigo, y hace no mucho yo también rezaba fervientemente porque lo peor que me pasase en la vida fuese subir de talla.
Yo me quejo cuando la 42 no me sube o cuando no me deja respirar, pero cuando tengo que elegir entre hacer dieta o salir a cenar por ahí, no tengo duda. La opción b es mucho más satisfactoria, amén de que mejora mi vida social.
Mira, yo en la época del instituto estaba bastante más delgada que ahora (y digo bastante...), pero tenía tan poca confianza en mí misma y tan poca autoestima que no ligaba ni la mitad de lo que ligué después con bastantes kilos más.... :-D
Su | 21-06-2006 09:08:22
Estar gorda me ha servido para tener la personalidad que tengo hoy, ser yo, y de eso no podría estar más orgullosa.
Y me ha pasado lo mismo que a Su, he ligado más con mi culo enorme que cuando entré en esos vaqueros talla 38.
Menganita | 21-06-2006 10:49:55
Tienes toda la razón del mundo. Lo sano no es estar delgada, sino tener una dieta equilibrada.
Curiosamente, cuando voy de compras, las tallas que antes desaparecen son la 40 y la 42, y de la que siempre hay es de la 36. ¿Por qué será? :-)
Gianna | 21-06-2006 15:12:08
pues a mí no me parece tan improbable que la chica haya contado lo de su cuñada de verdad, ¿quién no ha visto a alguien que ha adelgazado y la ha visto peor, aunque no esté demacradísima, pero como que se la ve con menos vida?
Y además quiero decir que lo de la constitución no sólo me parece una excusa de lo más típico y convincente, sino que es asi, hay muy pocas personas que haciendo una dieta normal puedan pasar a estar delgadas, como también lo es que muchísimo hay que comer para pasar a gorda si no eres así, es decir, que la mayoría nos movemos en el medio, entre esas tallas 40 o 42, o la que sea, dependiendo de los tallajes locos que gastan las tiendas.
Y yo también era más delgadita con 17 años, pero qué se le va a hacer, el cuerpo cambia, es así.
estrella fugaz | 21-06-2006 16:29:39
Estrella, igual me expliqué mal, fue la cuñada la que dijo que mi compañera estaba demacrada, por eso puedo asegurar que no es verdad, porque la veo a diario, y de menos vida na de na, que es la que revoluciona siempre a las demás...
Y a mí también me pasa lo que dice Menganita. A los 15 años habría dado cualquier cosa por estar delgada e integrarme con las megapijas de mi clase, que me marginaban totalmente. Pero dado el ambiente en el que me crié, si hubiera sido delgadita y mona y hubiera encajado, me habría pasado esos años obsesionada con que me compraran unos levis o me hicieran relaciones públicas de la discoteca y habría acabado gilipollas perdida. Si es que bien está lo que bien acaba...
Cora | 21-06-2006 21:30:19
Plas plas plas plas plas!!!!
Bueno, plas plas pero tampoco los abdominales como una tabla de lavar eh? eso queda feísisisisisisisisisimo en una chica :P
monocamy | 21-06-2006 22:58:21
ah, ahora lo he entendido, y mira que antes lo releí, porque no me cuadraba, pero creía que tu compañera había dicho que su cuñada estaba delgada, lo siento, lapsus
estrella fugaz | 21-06-2006 23:58:29
Suscribo punto por punto tu post de hoy. Con lo feliz que soy yo cuando me voy de cañitas...no podria estar a dieta viendo como los demas se van de tapeillo,y tambien ando subiendo y bajando entre la 38 y 42.
Pikifiore | 23-06-2006 14:09:00
Has descrito mi vida de pé a pá..y para celebrarlo, hoy me tomaré unas cervecitas a tu salud :P
BiKiñOs! :)
Ami | 23-06-2006 15:40:00
Es el primer día que me paso por tu blog y no cabe duda de que no será el último.
Me ha alegrado mucho leer este post. Todavía estoy en el camino en el cuál la meta es la felicidad estando como esté con una 40, 42, o 50.
Hace seis años que me empecé a obsesionar con la delgadez, debido a que en mi familia yace un complejo de "la delgadez significa ser guapa" y a las revistas de modelos y anuncios, en fin. Pues tenía metido en la cabeza que si no era como esas figuras, era una porquería. Así que empecé a no comer, y cuándo mis padres me obligaban luego lo vomitaba. Hasta que al cabo de un año, yo misma me di cuenta de que si rápidamente no ponía fin, sería demasiado tarde. Luego estuve saliendo con un chico y lo pasaba tan mal que no podía comer porque siempre estaba hipernerviosa y con el estómago hecho una bola. Finalmente acabé con un cólico de hígado que me dejó con 53 quilos (ahora peso 63)y poco a poco fui recuperándome hasta llegar a los 58. Tenía un miedo increíble de sobrepasarlos, aunque estaba en los huesos todavía gastaba una 38-40 (talla española)me acuerdo que los huesos de mi cadera salían hacia adelante.
Me ha costado mucho subir a los 63 y no estar continuamente preocupada de bajarlos, desde hace un año que voy a una terapista que me ha ayudado mucho en esto y en otras muchas cosas.
Lo que me ha costado más ha sido aceptar que la belleza no es la talla, y que cada uno somos diferentes.
Ahora estoy viviendo en Islandia y lo que en España es una 42 aquí es una 36!!! Aquí la gente vive mucho más tranquila sobre su peso que en España.
Un abrazo (siento soltar tal rollo)
marionss | 25-06-2006 15:16:01
Cpra | 26-06-2006 19:36:39